Adoptaremos un enfoque proactivo para abordar el cambio climático, cumpliremos con nuestras contribuciones determinadas a nivel nacional (NDC) para 2030 y desarrollaremos un plan de acción para alcanzar el pico de emisiones de dióxido de carbono antes de ese año. Fortaleceremos el sistema de control dual tanto para el consumo total de energía como para la intensidad energética, con especial atención a la reducción del uso de combustibles fósiles. Nuestro enfoque priorizará el control de la intensidad de carbono, al tiempo que gestionamos las emisiones totales de carbono, y apoyaremos a las regiones, los sectores clave y las empresas líderes para que alcancen el pico de emisiones con anticipación.
Promoveremos el uso de energía limpia, baja en carbono, segura y eficiente, e impulsaremos la transformación hacia una economía baja en carbono en la industria, el desarrollo urbano y rural, y el transporte. Además, intensificaremos los esfuerzos para controlar otros gases de efecto invernadero, como el metano, los hidrofluorocarbonos y los perfluorocarbonos, al tiempo que mejoramos la capacidad de absorción de carbono de los ecosistemas. Nuestro objetivo final es alcanzar la neutralidad de carbono antes de 2060, implementando políticas y medidas más contundentes para garantizar este resultado.


